En esta guía te contamos cómo resolver cada rincón, de la alacena al bajo mesada, los escurridores para la pileta, las especias y los utensilios, los estantes para cocinas sin espacio, cómo ordenar la heladera y el freezer, y qué conviene colgar y qué apilar cuando la cocina es chica. La idea es que cuando termines sepas exactamente qué necesitás para la tuya.
Cómo organizar la alacena
La alacena es el corazón del desorden de la cocina. Es profunda, se ve poco lo del fondo, y todo se apila hasta que no entra nada más. El secreto para ordenarla es sumar niveles y aprovechar el alto que queda desperdiciado entre estante y estante.
Con un estante organizador de alacena extensible resolvés casi todo. Se apoya adentro del mueble, suma un piso extra por encima de lo que ya tenés y, al ser extensible (se adapta de 31 a 57 cm de ancho), calza en alacenas de distintas medidas. Con eso duplicás la capacidad de un estante sin hacer nada. Otro truco muy bueno es aprovechar la base de las repisas con una cesta colgante, que se engancha abajo del estante y usa ese espacio muerto que queda colgando, ideal para sobres, paquetes o cosas livianas. Y para clasificar lo que guardás, sumar contenedores del mismo tamaño ayuda a que todo entre parejo y se vea prolijo, además de dejar a la vista lo que hay.
Cómo aprovechar el bajo mesada y el bajo fregadero
El bajo mesada merece una solución propia, porque el desafío ahí es distinto al de la alacena. El enemigo es la cañería del fregadero, que atraviesa el espacio por el medio y complica poner cualquier cosa. La mayoría de la gente termina tirando los productos de limpieza ahí abajo, en un revoltijo imposible de ordenar. Según lo que necesites, hay dos soluciones distintas.
Si el problema es el caño en el medio, una estantería bajo fregadero extensible es la mejor salida. Se arma con piezas que se sacan y se ponen, así dejás libre justo el lugar por donde pasa la cañería y la adaptás a la medida de tu mueble, extendiéndola de 50 a 70 cm de ancho. Además, la altura de los estantes se regula, para aprovechar bien el alto disponible. Con ella, ese hueco incómodo alrededor del caño se convierte en dos niveles de guardado bien aprovechados.
Si en cambio buscás acceder fácil a lo que guardás, un organizador bajo fregadero deslizante es lo ideal. Es angosto, apenas unos 20 cm de ancho, y aprovecha la profundidad del mueble metiéndose hacia adentro. El cajón de abajo se desliza hacia afuera para que llegues a lo del fondo sin agacharte y meter todo el brazo, mientras el nivel de arriba queda fijo. Es perfecto para tener los productos de limpieza siempre a mano y ordenados.
Y para los cajones, que son el otro foco de desorden del bajo mesada, un organizador de cajones y cubiertos mantiene todo en su lugar. Los hay de bambú y en versión extensible, para adaptarse al ancho de tu cajón y separar cubiertos y utensilios, así dejás de revolver cada vez que buscás algo.
Escurridores de cocina
El escurridor es una de las piezas que más se usan en la cocina, así que elegir uno bueno se nota todos los días. Un buen escurridor evita que se acumule agua en la mesada y mantiene los platos, vasos y cubiertos secos y ordenados mientras se secan. Hay varios tipos, y la elección depende de cuánto lavás y del lugar que tengas. Esta tabla te ayuda a comparar de un vistazo.
| Tipo de escurridor | Qué incluye | Cuándo conviene |
| De bambú | Apoyo simple para secar platos y tablas parados | Cocinas con estilo, para poca vajilla y a la vista |
| Un nivel de acero inoxidable | Drenaje y portacubiertos | Poco lugar, se quiere algo resistente que no se oxida |
| Un nivel con bandeja | Bandeja, drenaje y portacubiertos | Cuando no querés que gotee en la mesada |
| Dos niveles | Bandeja y portacubiertos | Familias o cuando se lava mucha vajilla junta |
| Dos niveles de aluminio | Drenaje, bandeja y portacubiertos | Mucha capacidad y máxima resistencia a la humedad |
| Enrollable | Se apoya sobre la pileta y se enrolla para guardar | Cocinas muy chicas, se guarda cuando no se usa |
Más allá del tipo, lo importante es que drene bien el agua y sea firme, ya que va a trabajar todos los días. Si tenés poco espacio en la mesada, el enrollable es un golazo porque se apoya sobre la propia pileta y después lo guardás enrollado; y si lavás mucho, los de dos niveles te dan el doble de capacidad sin ocupar más base.
Especias y utensilios
Las especias y los utensilios son lo que más se usa a diario, así que tenerlos a mano y ordenados hace la cocina mucho más cómoda.
Para las especias, un organizador giratorio es lo más práctico. Pone todos los frascos a la vista y, con un giro, alcanzás el que buscás sin sacar los de adelante. Se apoya en la mesada o dentro de la alacena y termina con las especias desparramadas. Y para los utensilios grandes y los artículos de limpieza, colgar es siempre la mejor idea. Un soporte de pared con ganchos ordena escobas, secadores y trapos, y deja libre el piso del placard. La regla de colgar todo lo que se pueda es una de las más útiles en cualquier cocina.
Estantes y repisas para cocinas sin espacio
Cuando la cocina no tiene lugar en los muebles, la solución está en las paredes y en el aire. Los estantes para cocina suman guardado sin ocupar mesada ni piso, que es justo lo que falta en las cocinas chicas.
Un estante organizador de cocina de pared es ideal para tener a mano lo de todos los días, especias, frascos, tazas o algún utensilio, liberando la mesada para cocinar. Además de prácticos, los estantes decoran, así que suman orden y estilo al mismo tiempo. La clave con los estantes para cocina es pensar en vertical. Toda la pared que está sobre la mesada suele estar vacía y es espacio de guardado gratis. Un par de estantes ahí arriba, o una repisa angosta, cambian por completo la capacidad de una cocina chica sin necesidad de sumar muebles.
Cómo organizar la heladera y el freezer
La heladera es de los lugares donde más se pierde comida, y casi siempre es por desorden. Cuando no se ve lo que hay, se compra de más y se olvida lo que ya estaba. Ordenarla no requiere un producto especial, sino aprovechar bien lo que tenés.
Una solución muy práctica son los estantes magnéticos, que se adhieren a la heladera y suman una superficie extra para apoyar frascos, condimentos o cosas chicas, aprovechando ese espacio que normalmente queda sin uso. Los contenedores herméticos son el otro gran aliado. Guardar las sobras, las verduras cortadas o los quesos en recipientes herméticos los mantiene frescos más tiempo, evita olores mezclados y deja todo apilable y a la vista. Los tarros con tapa hermética son perfectos para los conservados que suelen venir en envases incómodos. Si querés ver los recipientes herméticos y tuppers en detalle, entrá a los mejores tuppers y recipientes herméticos en Uruguay.
Para las bebidas, una jarra de vidrio con tapa ordena la puerta y da mejor imagen que las botellas sueltas. Sirven para el agua, los jugos o el café frío, y quedan mucho más lindas en la heladera. Y si te sobran botellas dando vueltas, un organizador apilable las mantiene en su lugar y aprovecha el estante a lo largo. Para el freezer, la clave es porcionar y etiquetar. Las bolsas para freezer permiten guardar en porciones planas que se apilan y ocupan mucho menos que los recipientes, ideal para congelar de forma ordenada. Con estos simples cambios, la heladera y el freezer dejan de ser un caos y pasás a ver de un vistazo todo lo que tenés.
Cocinas chicas, qué colgar y qué apilar
En una cocina chica cada centímetro cuenta, y la regla de oro es una, si algo se puede colgar o apilar, mejor que esté colgado o apilado antes que ocupando mesada.
Del lado de lo que conviene colgar, entran los utensilios largos como cucharones y espátulas, que se cuelgan de un soporte de pared con ganchos, las cestas colgantes que aprovechan la base de los estantes, y todo lo que pueda ir en la pared con estantes en lugar de en la mesada. Colgar libera la superficie de trabajo, que es lo más valioso de una cocina chica. Del lado de lo que conviene apilar, están los organizadores de varios niveles que suman pisos dentro de la alacena y el bajo mesada, los contenedores del mismo tamaño que se apilan parejos, y las soluciones apilables que usan el alto en vez del ancho.
Un caso que resume bien esta lógica es un organizador de ollas y tapas, que es angosto, de menos de 20 cm de ancho, y extensible en profundidad de 30 a 59 cm, así que aprovecha un hueco flaco guardando ollas, sartenes y tapas paradas, una detrás de otra. Además se usa vertical u horizontal según el espacio que tengas, parado para que las tapas vayan de pie o acostado como divisor dentro de un cajón. Los productos apilables, extensibles y modulares son los mejores amigos de una cocina sin espacio, porque crecen sin ocupar más base.
Cómo elegir tu organizador de cocina
En la cocina conviene no empezar comprando, sino mirando. El mejor punto de partida es identificar la zona que más te desespera, porque cada una tiene su solución y no es lo mismo pelearse con la alacena que con el bajo mesada o con la mesada llena de cosas. Una vez que sabés dónde está tu problema, hay tres ideas que se repiten y que casi siempre son la respuesta.
La primera es aprovechar el alto y el fondo, no solo la superficie. Los organizadores extensibles y de varios niveles suman pisos donde antes había aire, y los angostos y profundos rescatan esos huecos flacos que parecían inservibles. La segunda es elegir el material según la zona, el bambú para lo que está a la vista y suma calidez, el plástico y el acero para las zonas de trabajo que se ensucian y se limpian seguido. Y la tercera, en una cocina chica, es preferir siempre colgar y apilar antes que apoyar, para dejar la mesada libre. Con esas tres ideas en la cabeza, elegir se vuelve casi obvio.
Cómo mantener los organizadores en el tiempo
En la cocina el enemigo no es el polvo, es la grasa. Todo lo que está cerca de la hornalla junta con el tiempo una capa fina y pegajosa que después cuesta sacar, y cuanto más se deja, peor se pone. Limpiarlos cada tanto lleva menos que hacerlo una vez por año a fondo.
Con el bambú alcanza un paño apenas húmedo y secarlo enseguida, sin dejarlo mojado ni sumergirlo, porque es madera y la humedad constante la termina hinchando. Una vez por año, una mano de aceite para madera le devuelve el tono. El acero y el aluminio aguantan prácticamente cualquier cosa, aunque conviene secarlos después de lavarlos para que no queden marcas de agua. Y el plástico es el más simple de todos, va con agua y detergente y queda como nuevo.
Los organizadores de alacena piden algo distinto. Una o dos veces al año conviene vaciarlos del todo, pasarles un paño y revisar qué venció o qué quedó abierto hace meses. Es el momento en que la mayoría descubre que tenía tres paquetes de lo mismo, y de paso el organizador vuelve a tener el lugar que había perdido.
Ideas para seguir ordenando la casa
Una cocina ordenada engancha, y la misma lógica se puede llevar al resto de la casa. Si estás con el proyecto de ordenar en serio, el baño es el otro gran desafío, y en los mejores organizadores para baño en Uruguay te contamos cómo resolverlo rincón por rincón.
Para agrupar lo que va a la vista, en la despensa o en un estante, los canastos suman orden con calidez. Podés mirar los mejores canastos de mimbre en Uruguay para elegir los que mejor combinen con tu cocina. La idea es que el orden no sea solo funcional, sino que también deje la casa más linda.
Preguntas frecuentes sobre organizadores de cocina
¿Cómo aprovecho mejor el espacio de la alacena?
Sumando niveles. Un estante organizador de alacena extensible agrega un piso por encima de lo que ya tenés y aprovecha el alto que queda vacío entre estante y estante. Sumado a contenedores del mismo tamaño para clasificar, es la forma más simple de duplicar la capacidad.
¿Qué organizador sirve para el bajo mesada si pasa el caño del fregadero?
Una estantería bajo fregadero extensible, que se arma con piezas que se sacan y se ponen para dejar libre el lugar por donde pasa el caño. Se adapta en ancho y regula la altura de los estantes, así la calzás justo en tu mueble.
¿Cuál es la diferencia entre los dos organizadores de bajo mesada?
Uno es una estantería extensible pensada para esquivar el caño, ideal cuando la cañería está en el medio. El otro es angosto y se desliza el cajón de abajo hacia afuera, pensado para acceder fácil al fondo del mueble sin agacharte. Según cuál sea tu problema, elegís uno u otro.
¿Qué escurridor me conviene?
Depende de cuánto laves y del lugar. Para poca vajilla o cocinas con estilo, uno de bambú. Para el día a día sin que gotee, uno con bandeja. Para familias, uno de dos niveles que da más capacidad. Y para cocinas muy chicas, el enrollable, que se apoya sobre la pileta y se guarda enrollado.
¿Cómo mantengo la heladera ordenada?
Con estantes magnéticos que suman superficie sin ocupar lugar por dentro, contenedores herméticos para las sobras y las verduras, jarras con tapa para las bebidas y tarros para los conservados. Ver todo lo que hay evita comprar de más y perder comida. Para el freezer, conviene porcionar en bolsas planas que se apilan y ocupan menos.
¿Qué material de organizador conviene para la cocina?
Depende de la zona. El bambú queda lindo y cálido en lo que está a la vista, como estantes y organizadores de cajón. El plástico y el acero son más prácticos para las zonas de trabajo y las que se ensucian, porque se limpian fácil y aguantan el uso diario.
¿Por dónde empiezo si la cocina es un caos?
Por la zona que más te complica en el día a día, no por la que se ve peor. Si cada vez que cocinás perdés tiempo buscando algo en la alacena, empezá ahí. Si lo que te molesta es la mesada llena de cosas, empezá por colgar lo que se pueda y por sumar un estante de pared. Resolver bien una zona rinde más que tocar todas un poco, y el orden que funciona en un lugar te da el envión para seguir con el resto.
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