Cómo saber cuántos cuerpos comprar
El error más común es contar los almohadones del asiento. Alguien tiene tres almohadones, compra una funda de 3 cuerpos, le llega, no le entra, y concluye que la funda vino chica.
Lo que pasa es que "cuerpos" no es una cantidad de almohadones. Es un rango de ancho. Y los sillones que se venden como de tres cuerpos miden cosas bastante distintas entre una marca y otra.
Se mide así. Agarrá un centímetro y hacé un recorrido en forma de U. Empezá arriba de un apoyabrazos, bajá por la cara interna hasta el asiento, cruzá el asiento a lo ancho, subí por la cara interna del otro apoyabrazos y terminá arriba del todo.
No se mide en línea recta por el aire ni por la parte de afuera del mueble. La medida tiene que seguir el contorno, porque es el camino que va a recorrer la tela. Ese número es el que manda.
| Cuerpos | Ancho que cubre (aprox.) | Cómo suele llamarse |
| 1 cuerpo | de 90 a 140 cm | Sillón individual, butaca |
| 2 cuerpos | de 140 a 185 cm | Sofá de dos, love seat |
| 3 cuerpos | de 185 a 230 cm | El clásico de living |
| 4 cuerpos | de 230 a 285 cm | Sofá largo |
| 5 cuerpos | de 285 a 360 cm | Sofá extra largo o tramo de esquinero |
Un ejemplo para que quede claro. Si medís 210 cm, lo tuyo es una funda sillón 3 cuerpos, aunque el asiento tenga dos almohadones o cuatro. El ancho manda, no lo que diga el nombre con el que te lo vendieron.
Si tu medida cae justo en el borde entre dos tamaños, andá al más grande. Una funda que sobra se acomoda metiendo la tela en los huecos del sillón. Una que falta no hay forma de estirarla.
¿Y si el sillón no tiene apoyabrazos? Se mide igual, el ancho del asiento de punta a punta. En general la funda sirve lo mismo, porque lo que define el tamaño es el ancho total y no la forma de los brazos.
Fundas, forros y cubre sillones, ¿es lo mismo?
En Uruguay se usan las tres palabras y en la práctica se refieren al mismo producto. Fundas para sillones, forros para sillones y cubre sillones son la misma cosa — una pieza de tela elastizada que se coloca por encima del sillón entero.
Vale la pena aclararlo porque la palabra que uno usa depende de dónde creció y a veces genera dudas. Si buscás cubre sofá, forro de sillón o funda de sofá, estás buscando esto mismo.
Donde sí hay una diferencia real es con otra cosa, y conviene no confundirlas. Una funda de sillón cubre el mueble completo. Una funda de almohadón cubre solo un almohadón decorativo. Y un cubre sillón de tipo manta, que es simplemente una tela apoyada encima, no es una funda — no se ajusta, se corre sola y se nota.
Los dos tejidos y en qué se diferencian
No todas las fundas están hechas igual, y la diferencia se siente bastante al colocarlas.
| Tejido | Composición | Cómo se fija | Cuándo conviene |
| Liso | Poliéster | Elásticos en los bordes, como una sábana bajera | Cuando querés el acabado más parejo y que se vea tapizado |
| Con textura de cuadritos | 90% poliéster y 10% spandex | Elásticos más cuerdas para atar por debajo | Sillón de uso diario, con chicos o mascotas |
La de tejido liso es la más elástica de las dos y la que mejor se adapta a la forma del sillón. Al estirarse más, sigue mejor las curvas y queda con menos arrugas. Lleva elásticos solo en los bordes, como una sábana bajera, así que se pone bastante rápido. Es la opción cuando querés que el sillón se vea como si estuviera tapizado y no cubierto.
La de tejido con textura de cuadritos tiene un poco menos de elasticidad pero suma algo importante — además de los elásticos, trae cuerdas para atar por debajo del sillón. Eso la fija mucho mejor y la hace la más recomendable para un sillón que se usa mucho, con chicos o con mascotas, donde la tela se mueve todo el tiempo.
En resistencia las dos andan bien. La diferencia está en el acabado y en cuánto se mueven con el uso diario.
Antes de colocarla, dos minutos de preparación
Vale la pena hacer esto y casi nadie lo hace.
Vaciá las hendijas. Meté la mano en los huecos del sillón y sacá todo lo que haya — monedas, controles remotos, migas, juguetes. Si dejás cosas ahí abajo, cuando metas la tela van a quedar marcando bultos, y peor todavía, algo con punta puede engancharla.
Aspirá o pasá un paño. La funda va a quedar puesta varias semanas. Todo lo que quede debajo se va a quedar ahí.
No saques los almohadones. La funda va por encima de todo y cubre el sillón completo con los almohadones puestos. No hay que desarmar nada ni cubrir pieza por pieza.
Y hacelo entre dos si podés. No es imprescindible, pero una persona sosteniendo la tela del otro lado mientras la otra acomoda ahorra la mitad del tiempo.
Cómo se coloca, paso a paso
Acá está lo que casi nadie explica, y es la diferencia entre una funda que queda impecable y una que parece una sábana tirada encima.
Primero, buscá la etiqueta. Las fundas traen una etiqueta cosida como la de una remera. Esa etiqueta marca la parte de atrás. Va contra el respaldo del sillón, bien al medio y bien abajo de todo. Ese es el punto de partida y todo lo demás sale de ahí.
Segundo, ubicá la costura larga. Con la etiqueta en su lugar, vas a ver una costura larga que recorre la funda a lo ancho. Esa costura va sobre la parte alta del respaldo, apoyada en el borde superior.
Tercero, las dos costuras chicas. Hay otras dos costuras más cortas, una de cada lado. No van sobre los apoyabrazos, van en la parte que baja desde el apoyabrazos hacia el piso. Es un detalle chico y es el que hace que la funda quede derecha en vez de torcida.
Cuarto, acomodá la tela sobrante en los huecos. Todo lo que sobra se empuja con la mano dentro de las hendijas del sillón, esas que quedan entre el asiento y el respaldo y entre el asiento y los apoyabrazos.
Y quinto, fijá lo de abajo. Lo que queda colgando por debajo se ata con las cuerdas que trae la funda, cruzándolas por debajo del sillón.
Una aclaración importante antes de que te frustres. Estas fundas son universales, o sea que están hechas para adaptarse a muchísimos modelos distintos de sillón. Eso significa que las costuras van a quedar cerca de donde corresponde, no exactamente ahí. Es normal y no es un defecto. Si una costura te queda dos o tres centímetros corrida, está bien.
Los rollitos, que es donde se gana o se pierde
Las fundas vienen con unos rollos de espuma tipo pvc, alargados y flexibles. Es lo que más gente deja en la bolsa sin saber para qué son, y son exactamente lo que hace que la funda quede firme.
Van metidos a presión en las hendijas del sillón, empujando la tela hacia adentro. Trabajan como una cuña. La tela queda trabada contra el mueble y ya no se corre cuando alguien se sienta o se levanta.
Sin los rollitos, la funda se afloja al tercer día. Con los rollitos, aguanta semanas sin que haya que acomodarla.
El truco para ponerlos bien es empujar primero la tela hasta el fondo del hueco con la mano, y recién después meter el rollito encima. Si metés el rollito primero, la tela queda a mitad de camino y no tensa.
Si no queda bien, qué pasó
Tres causas, en orden de frecuencia.
La funda quedó chica. Si hiciste la colocación completa y aun así no cubre todo el sillón, la medida era la siguiente. No hay técnica que lo arregle.
No se acomodó la tela sobrante. Es la causa número uno de fundas que se ven arrugadas. Quedó tela suelta en la superficie en vez de metida en los huecos.
No se ataron las cuerdas de abajo. La funda queda bien las primeras horas y para el día siguiente ya está corrida en las esquinas.
Y una cuarta que no es culpa de nadie. Si tu sillón tiene una forma muy particular — respaldos muy inclinados, apoyabrazos redondeados enormes, patas altas — una funda universal va a quedar bien pero no perfecta. Es el precio de que sirva para casi todo.
Sillones reclinables y otras formas
Los sillones reclinables necesitan su propia funda, y la razón es mecánica. El respaldo se mueve respecto del asiento, así que una funda de una sola pieza se traba o se rompe en el primer reclinado.
Las fundas para reclinables están hechas contemplando ese movimiento, con el corte y la elasticidad ubicados donde el sillón se articula.
Para sillones esquineros, la solución práctica es cubrir cada tramo por separado con fundas del tamaño que corresponda a cada uno. No queda tan invisible como en un sillón recto, pero funciona y es muchísimo más barato que tapizar.
Y para los apoyabrazos, existen fundas específicas que se venden aparte. Sirven para dos cosas — proteger la zona que más se ensucia de todo el sillón, o refrescar un sillón que está bien en general pero tiene los brazos gastados.
Conviene aclarar algo que se confunde seguido. Las sillas tienen sus propias fundas y no son estas. Una funda de silla de comedor cubre el respaldo y el asiento de una silla individual, y hay modelos específicos para sillas de respaldo bajo tipo Eames y para sillas de escritorio con ruedas. Si lo que querés renovar es el juego del comedor, eso va por otro lado y con otras medidas.
El color y la estampa
La funda es lo más grande que vas a ver al entrar al living, así que el color pesa.
Los neutros — beige, gris, crudo, topo — son los que más duran en el tiempo, y no por la tela sino por la decisión. Combinan con los almohadones que tengas hoy y con los que compres en dos años. Si el sillón es la pieza más grande del ambiente, que sea la más tranquila suele ser lo acertado.
Los oscuros disimulan muchísimo mejor las manchas y el uso, que es lo que importa si hay chicos o mascotas. La contra es que marcan más el pelo de animales y el polvo.
Los claros agrandan visualmente el ambiente y se ven impecables cuando están limpios. Piden lavarse más seguido, así que funcionan mejor en un living que no es el de todos los días.
Las estampadas son otra lógica. Disimulan bastante mejor que un liso claro, y le dan personalidad a un ambiente que está muy neutro. Lo que conviene tener en cuenta es que una estampa grande se corta con las costuras y con los huecos del sillón, así que las de dibujo chico o textura se ven más prolijas puestas.
Un criterio que funciona casi siempre. Si los almohadones tienen color o dibujo, que la funda sea lisa. Si los almohadones son lisos, ahí la funda puede tener estampa.
Cómo se lava
Esto es simple pero tiene una regla que no se puede saltear.
- Lavarropas en frío, máximo 30 °C, en ciclo delicado.
- Con colores similares, sobre todo las primeras veces.
- Sin blanqueador.
- Secar colgada. Nunca en secarropas. El calor del secarropas ataca el elastano y la funda pierde la elasticidad, que es justamente lo único que la hace funcionar. Una sola pasada por secarropas puede dejarla floja para siempre.
- No planchar y no llevar a lavado en seco.
La buena noticia es que se seca rápido, porque el poliéster retiene poca agua. Colgada a la sombra en un día de viento está lista en unas horas.
Y un consejo práctico. Sacá la funda, lavala y volvé a ponerla el mismo día. Si la lavás y la dejás guardada, después hay que rehacer toda la colocación con el sillón frío, y da más trabajo que hacerlo de corrido.
Cómo elegir la tuya
Cuatro pasos y listo.
Medí primero, elegí después. En U, de arriba de un apoyabrazos a arriba del otro, siguiendo el contorno del asiento. Ese número decide el tamaño y no hay vuelta.
Si estás en el límite entre dos, llevá la más grande. Lo que sobra se acomoda; lo que falta no aparece.
Elegí el tejido según el uso. Si el sillón es el del living donde se ve la tele todas las noches, con chicos y perro arriba, andá al de textura con cuerdas. Si es un sillón de menos tránsito y querés el acabado más prolijo, el liso.
El color, al final. Un tono neutro alarga la vida útil del sillón porque combina con lo que venga después. Un color fuerte es más divertido pero te ata a una paleta.
Y algo que vale la pena decir. Si el sillón está feo pero sano, la funda lo resuelve. Si el sillón está hundido, si los almohadones perdieron el relleno o si la estructura cruje, la funda no arregla eso — lo tapa, y a los dos meses se nota igual.
Preguntas frecuentes sobre fundas para sillones
¿Cómo sé cuántos cuerpos tiene mi sillón?
No se cuenta por almohadones, se mide. Pasá el centímetro en forma de U — arriba de un apoyabrazos, bajando por la cara interna, cruzando el asiento, y subiendo hasta arriba del otro. De 90 a 140 cm es 1 cuerpo, de 140 a 185 es 2, de 185 a 230 es 3, de 230 a 285 es 4 y de 285 a 360 es 5.
¿Qué pasa si mi medida queda justo entre dos tamaños?
Llevá el más grande. La tela que sobra se acomoda metiéndola en las hendijas del sillón y con las cuerdas de abajo. La que falta no se puede estirar.
¿Es lo mismo una funda que un forro o un cubre sillón?
Sí, son tres formas de llamar al mismo producto. Donde sí hay diferencia es con las mantas que se apoyan encima sin ajustar, que no se fijan y se corren solas.
¿Se pone difícil?
No, pero hay un orden. La etiqueta va atrás y abajo del todo, la costura larga sobre el borde alto del respaldo, y las dos costuras chicas en la bajada de los apoyabrazos. Después se mete la tela sobrante en los huecos y se atan las cuerdas por debajo. Veinte minutos la primera vez.
¿Para qué sirven los rollos de espuma que vienen adentro?
Se meten a presión en las hendijas del sillón, encima de la tela, para trabarla. Son los que hacen que la funda no se corra con el uso. Primero se empuja la tela con la mano hasta el fondo y después se mete el rollito.
¿Se puede lavar en el lavarropas?
Sí, en frío, a 30 °C como máximo y en ciclo delicado, sin blanqueador. Lo que no se puede es meterla en el secarropas — el calor arruina la elasticidad y la funda queda floja para siempre. Se seca colgada.
¿Sirve para un sillón reclinable?
Las comunes no, porque el respaldo se mueve respecto del asiento y la funda se traba. Para reclinables hay fundas específicas, hechas contemplando ese movimiento.
¿Y para un sillón esquinero?
Se cubre por tramos, con una funda del tamaño que corresponda a cada uno. No queda tan invisible como en un sillón recto, pero funciona bien y resuelve.
¿Las costuras tienen que quedar exactamente donde dice?
No. Son fundas universales pensadas para adaptarse a muchos modelos distintos, así que las costuras quedan cerca de su lugar y no exactas. Eso es normal. Si después de colocarla bien no llega a cubrir todo el sillón, ahí sí el problema es que quedó chica.
¿Cada cuánto conviene lavarla?
Depende del uso. En un sillón de living con tránsito diario, cada dos o tres meses. Si hay mascotas que se suben, más seguido. Al ser tan fácil de sacar y poner, mucha gente termina teniendo dos y rotándolas.
Para cerrar
La funda de sillón es de las pocas compras donde el resultado depende más de lo que hacés vos que de lo que comprás. La misma funda, bien medida y bien colocada, se ve como un tapizado. Mal medida, se ve como una sábana.
Así que si te llevás una sola cosa de esta página, que sea el centímetro. Medí en U, de arriba de un apoyabrazos a arriba del otro siguiendo el contorno, antes de elegir nada.
Ya que estás renovando el living, mirá también los mejores almohadones para sillas y sillones en Uruguay, porque una funda nueva con los almohadones viejos encima deja el trabajo a mitad de camino. Y si querés cerrar el ambiente, las mejores lámparas de mesa de luz en Uruguay cambian cómo se ve el living de noche más que cualquier otra cosa. Para el desorden que queda a la vista, los mejores canastos de mimbre en Uruguay lo resuelven sin que se note.
En Búho vas a encontrar fundas para sillones de 1 a 5 cuerpos, en tejido liso y con textura, fundas para sillones reclinables y fundas de apoyabrazos, con envío gratis a todo Uruguay en compras desde $1.500. También podés retirarlos en nuestras sucursales.